En el mundo el mármol tiene diferentes usos como son las esculturas, fuentes, encimeras de cocinas, suelos, fachadas, entre muchos más; pero muchas personas desconocen el proceso por el que pasa este material para llegar de forma única a decorar estos espacios.

La naturaleza es la encargada de dar forma y color al mármol durante miles de años. Por tanto, estamos ante un material único e irrepetible.  El mármol ha sido y sigue siendo usado como material de construcción y decoración, dada su belleza y resistencia.

Aquí te mostramos los procesos que se llevan a cabo en una planta productora:

  • La extracción

Se realiza a través de explotaciones a cielo abierto o subterráneas.

Los métodos de extracción, así como el tamaño de los bloques obtenidos dependerán del tipo de yacimiento. A la hora de extraer el mármol, suele hacerse de arriba a abajo. Habiendo casos donde se lleva cabo de forma lateral. Todo depende de la morfología del terreno.

  • El cortado

El cortado del mármol se realiza en cortabloques o telares. Se trata de aprovechar al máximo las medidas del bloque y lograr el menor desperdicio posible.

Del telar obtendremos las tablas. Mientras que del cortabloques sacaremos bandas que posteriormente irán a la tronzadora o cortadora para obtener losas.

  • Aserrado 

El telar de mármol está compuesto por flejes diamantados que cortan el bloque verticalmente. Logrando dividir el bloque en tantas tablas como flejes haya. Serrado el bloque, las tablas se trabajan de forma individual en la cadena de producción.

  • Pulido

En el caso de las tablas, estas se llevan a la línea de producción para su elaboración. El primer paso es reforzar el material, es decir, adherirle una malla para darle mayor resistencia.

A continuación a través de un sistema de abrasión le damos un aspecto u otro al mármol:

  • Pulido: en este caso realzamos el brillo y color del mármol al dejar la superficie lisa y brillante. El tiempo de pulido varía en función de las dimensiones del bloque. Pudiendo estar en torno a 45 – 60 minutos.
  • Amolado: consiste en lograr un mármol mate, sin brillo alguno. A diferencia de un mármol bruto, en el amolado se le quitan las marcas de corte.
  • Envejecido: a través de este acabado le damos a la piedra natural un aspecto rugoso y sin brillo. Dándole un aspecto que simule el paso el tiempo.
  • Abujardado: la superficie lograda es más rugosa, permitiendo un mayor agarre. Siendo ideal para exteriores.
  • Arenado: A diferencia del abujardado, la rugosidad del  material no es tan exagerada.
  • Escarfilado: el acabado es más rústico, logrando una superficie agreste.

Esta sería la última fase del proceso de transformación del mármol, siempre que el destino final sea la venta de las tablas. De no ser así, pasarían a una nueva sección de corte y acabado.

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